Hace algunos años, la CEO de Yahoo, Marissa Mayer, provocó una auténtica tormenta de debate al anunciar que a los empleados de la compañía ya no se les permitiría trabajar desde casa. Al personal se le ofreció elegir entre trasladarse a la oficina de Yahoo más cercana o abandonar su puesto de trabajo.
La dirección de la empresa afirmó que la decisión respondía al deseo de mejorar la comunicación y la colaboración entre los empleados. “Algunas de las mejores decisiones e ideas surgen de las conversaciones en los pasillos y en la cafetería, al conocer a nuevas personas o improvisar reuniones de equipo”, explicaba un directivo de Yahoo, añadiendo que “la velocidad y la calidad suelen verse comprometidas cuando trabajamos desde casa”.
El anuncio fue recibido entonces con una mezcla de indignación —por parte de los empleados descontentos de Yahoo— e incredulidad —por parte de muchas otras empresas—. Algunos analistas señalaron que, en realidad, detrás de la decisión había otros problemas, principalmente relacionados con el rendimiento de la compañía. Aun así, muchos directivos defendieron la postura de la conocida CEO, subrayando que el trabajo desde casa no era todo “color de rosa”.
Visto desde hoy, aquel episodio parece muy lejano en el tiempo y aún más difícil de entender, en una época en la que el trabajo en remoto ya no es una opción, sino una necesidad.
Hoy en día, muchas personas afirman ser más productivas y trabajar durante más horas desde casa, gracias al tiempo extra que ganan al evitar los desplazamientos y a una mayor capacidad de concentración, lejos de las distracciones e interrupciones propias de la vida en la oficina.
Sin embargo, hay personas para las que el teletrabajo no resulta natural, así como puestos que no son especialmente —o en absoluto— adecuados para realizarse a distancia. A esto se suman muchos managers que tienen dificultades para gestionar equipos a los que no pueden ver físicamente o para mantener implicadas y motivadas a las personas que trabajan en remoto.
Más allá de la polémica generada en su momento por Yahoo, no hay duda de que el trabajo a distancia, si se gestiona correctamente, puede aportar numerosos beneficios a las empresas. Por ello, es fundamental abordar adecuadamente la flexibilidad en el mundo laboral.
¿Qué puedes hacer para asegurarte de que el trabajo desde casa funcione bien en tu empresa?
Apoya a los managers
Gran parte de las dificultades asociadas al trabajo en remoto se deben a que muchos managers no cuentan con las competencias necesarias para gestionar personas a distancia. Gestionar a un empleado en remoto no es lo mismo que gestionar a alguien a quien ves cada día en la oficina. Aunque en algunos contextos los enfoques tradicionales de “mando y control” pueden funcionar, no son eficaces cuando trabajas con profesionales que pasan la mayor parte del tiempo fuera de la oficina.
Los managers necesitan apoyo para cambiar su mentalidad, aprender a confiar en las personas y evaluarlas por los resultados obtenidos, en lugar de preocuparse por cuántas horas han pasado delante del ordenador.
Gestiona objetivos y desempeño de forma proactiva
Mantener un fuerte foco en el desempeño es importante para todos los empleados, estén donde estén. Pero es especialmente crítico cuando gestionas equipos distribuidos. La clave está en definir objetivos claros para que cada persona entienda sus prioridades, sepa qué se espera de ella y en qué plazos.
Complementar la evaluación anual con feedback más frecuente permite detectar a tiempo posibles problemas y necesidades de desarrollo. Esto te da margen para ajustar objetivos o plazos a medida que cambian las prioridades del negocio y para resolver posibles problemas de desempeño antes de que se conviertan en algo más serio.
Un software de RR. HH. puede ayudarte enormemente a simplificar la gestión del desempeño, asegurando que las evaluaciones se realicen en el momento adecuado y que todo lo planificado se supervise correctamente.
Elige a las personas adecuadas
Es importante asumir que el trabajo en remoto no es para todo el mundo. Algunas personas cuentan de forma natural con la autodisciplina y la capacidad de concentración necesarias para trabajar de forma productiva desde casa. Otras pueden sufrir el aislamiento y echar de menos el contacto diario cara a cara con sus compañeros.
Asegúrate de asignar roles con un alto componente de trabajo en remoto a personas que sepan autogestionarse y trabajar de forma independiente. A menudo, la idea que se tiene sobre el teletrabajo dista mucho de la realidad. Comprueba que cuentan con un entorno adecuado para trabajar desde casa y ofréceles el apoyo necesario, tanto escuchando sus necesidades como proporcionando formación específica para desarrollar las competencias necesarias para un trabajo en remoto productivo y motivador.
Facilita la comunicación
Gracias a herramientas de colaboración para chat, llamadas y reuniones como Microsoft Teams, a las redes sociales y a smartphones cada vez más avanzados, nunca ha sido tan fácil comunicarse cuando se trabaja en remoto o se está de viaje. Sin embargo, que la tecnología esté disponible no significa que se utilice, ni que se haga de la forma más eficaz.
Tanto managers como empleados en remoto deben fomentar un diálogo continuo con sus equipos, ya sea a través de espacios virtuales o mediante contactos telefónicos regulares. Es fundamental que las personas que no están físicamente en la oficina no se pierdan comunicaciones clave ni cambios en políticas o procedimientos, pero también lo es facilitar canales de comunicación informales que les permitan mantenerse conectadas con el resto del equipo en el día a día.
Algunas soluciones de RR. HH., como la plataforma digital Wospee, integran herramientas de colaboración que permiten a los empleados acceder desde cualquier lugar, compartir información y colaborar de forma continua en tareas y proyectos. Asegúrate de que tus empleados en smart working adopten estas tecnologías y dales apoyo si tienen dificultades para adaptarse a los nuevos canales de comunicación.
Fomenta el trabajo en equipo
Evita caer en una situación en la que los empleados que trabajan en remoto actúen como “autónomos” en lugar de formar parte activa de los equipos de la empresa. Como señalaba hace tiempo un artículo de The Economist, “es razonable que una empresa quiera evitar que sus empleados se comporten como trabajadores independientes. Al fin y al cabo, las empresas existen en gran medida porque las personas son más productivas juntas que por separado”.
Ofrece oportunidades regulares para que las personas que trabajan en remoto interactúen, compartan ideas y colaboren, también en el entorno virtual. Los equipos funcionan mejor cuando sus miembros se sienten parte de un grupo y pueden apoyarse en las relaciones que han construido, incluso a distancia.